sábado 3 de noviembre de 2007

Cómo subsistir en el ámbito rural

Habilidades perdidas: autoconsumo y autosuficiencia en el ámbito rural

De pequeña, mi madre hoy ya con casi 80 años de edad, formaba parte de una familia de once hermanos que vivía en el campo de Cartagena en un ámbito rural, apartado de los pequeños pueblos de aquella zona. Su infancia, adolescencia y juventud transcurrió durante la Guerra Civil y la dura postguerra española. Continuamente le suelo preguntar cómo se podía subsistir en aquellos años y es realmente asombroso escucharla y atender a las explicaciones de las tareas diarias que debían realizar para luchar por vivir cada vez que amanecía. Una escuela de aprendizaje única.

¿Podrían hacerlo los educados en ámbitos urbanos en la actualidad? Bueno, por si alguien quiere intentarlo. Estamos hablando de un ámbito rural mediterráneo de clima cálido ¿Por qué no intentarlo?

Aceite, cereales y forrajes para pan y para alimentar animales

Cebada, Avena y alfalfa se cultivaban para alimentar a los animales de la casa. El trigo para hacer pan. La cosecha de trigo se llevaba al molino, allí una vez molido te daban la harina, el precio del servicio se pagaba en especie (con parte del trigo). La alfalfa se secaba como forraje para el invierno. De la cebada y la avena no solo se aprovechaba el grano sino la paja, empleada en los establos para diversos menesteres.

Las olivas también se cosechaban para su conservación y consumo y en su mayoría se llevaba a la almazara para obtener aceite. Este servicio también se pagaba en especie.

Frutos secos

Eran muy socorridos para el invierno. Había nueces y almendras de cosecha propia. Las almendras, siguiendo la tradición árabe, se utilizaban en postres muy diversos que porporcionaban calorías en los días frías de la Navidad y el invierno en general.

Frutas frescas durante todo el año

Había fruta fresca durante todo el año. Los árboles frutales rodeaban la casa y eran una extensión más de despensa doméstica. Higueras que daban brevas, higos, higos verdales; de los cactus, los higos de pala o higos chumbos. A lo largo del año se sucedían las manzanas, granadas, naranjas, limones, melocotones, melones, sandías, uvas, moras, jínjoles...

Verduras y legumbres

Se cultivaban y se cogían directamente de las plantas: patatas, tomates, cebollas, ajos, boniatos, calabazas, coles, lechugas, pimientos, berenjenas, pepinos, cardos, Incluso plantas asilvestradas como las acelgas y los espárragos trigueros. También formaban parte de la dieta: las habas, guisantes, guijas y garbanzos, cultivados en la tierra de la familia.

Plantas arómaticas y especies

Azafrán, laurel, hierbabuena y perejil. Del monte cercano se recogía el tomillo y el romero. Estas plantas aromáticas se utilizaban ampliamente en los platos.

Productos lácteos y huevos

La cabaña de animales, aparte de carne, lana y otros productos imprescindibles proporcionaba leche y huevos.

Con la leche de cabra y oveja se hacían quesos de cabra y de oveja. No había costumbre de hacer mantequilla. Se utilizaba para las calorías una rica "manteca de cerdo" con pan caliente al que se le añadía pringue.

La leche se utilizaba, aparte de para el consumo de los pequeños para numerosos postres caseros: natillas, arroz con leche, etc. junto con los huevos de corral que se recogían a diario.

Caza y cabaña animal

La caza menor de la zona era una buena fuente de proteínas: liebres, conejos, perdices, codornices, palomas silvestres, etc.

La cabaña animal de la casa estaba formada por el gallinero: con gallinas, pollos y pavos. También había pequeñas gallinas llamadas "americanas", de menor tamaño, y que empollaban huevos cada mes favoreciendo la cría de nuevos polluelos durante todo el año. La cría y consumo de aves era una buena fuente de alimentación.

Cerca de las gallinas estaban los conejos, cuya frecuentes y numerosas crías eran un garantía para el sustento de la familia.

El resto de la cabaña estaba formada por cabras, ovejas y cerdos. Con el cerdo se hacía la matanza anual, una buena fuente de alimentos para llenar la despensa.

Compras, trueques...

Se compraban muy pocas cosas en algún pueblo cercano: arroz, alubias, lentejas, latas de atún y sardinas... y poco más muy excepcionalmente. El recovero traía esto alimentos, y solía comprar excedentes de producción de la casa: huevos, gallinas, pollos, conejos u otros animales.

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domingo 7 de octubre de 2007

Cultivo para autoconsumo

Sí, esos sabores perdidos de la infancia. Ocasionalmente me he vuelto a reencontrar con ellos en algún ámbito rural, pero difícil, difícil en contrarlos... ¿Por qué no recuperar el cultivo de autoconsumo?

Coger la fruta verdura y la verdura de las "matas"


Parece que fue ayer y han transcurrido más de 40 años. Una tahulla de tierra (1.110 m2) en zona de secano de tierras murcianas, nos surtía de excelentes productos durante todo el verano: tomates, cebollas, berenjenas, pimientos de bola, pepinos, calabazas, melones de agua (sandías), melones de año (se les llamaba así por que podían conservarse durante un año)... Sandías y melones que se "refrijeraban" en los aljibes, introduciéndolos en un cubo dentro del agua fresca del aljibe y cuyo sabor dejaba una huella imborrable..

Productos recién cogidos de la mata (planta) y cuyo sabor era inigualable. Aquellos pimientos en la sartén inundaban de una aroma inigualable toda la casa. Aquellos tomates que engalanaban ensaladas, gazpachos, los huevos recién cogidos del nido del corral y que se hacían fritos con tomate...

La pega era la gran cantidad de agua que se gastaba en regar (riego por inundación) nuestra "tahulla" de secano con agua que se sacaba de un pozo artesano a tan sólo unos 70 metros de profundidad. Todavía recuerdo mi iniciación de en este arte de riego. El agua que salía de la balsa ya de noche y discurría por boqueras hasta llegar a las parcelas de la "tahulla de verano" allí se inundaba cada parcela, dejando un peculiar perfume, mezcla de las agradecidas plantas revividas y la propia tierra mojada.

Cultivar hoy para autoconsumo en el campo

Desde entonces la tecnología ha facilitado mucho las cosas. Para empezar el derroche de agua que se producía con el riego por inundación ha sido muy superado a través de los nuevos sistemas de riego. Hoy es una constumbre que merecería ser recuperada por los urbanos que colonizan las áreas rurales. Sería una forma auténtica de comprender la importante dimensión de la actividad humana en contacto con la naturaleza que prolongamos durante siglos y hemos perdido en pocas décadas.

Hay muchos atractivos en estas tareas. Recuperar el cultivo orgánico, intentar hacerse con algunas semillas autóctonas no contaminadas con los cultivos de los últimos 30 años, trabajar la tierra un poco cada día: quitar malas hierbas, ver crecer las plantas y los frutos... Son cosas sencillas que realmente merecen la pena. Me emociona pensar que mis hijos tengan el privilegio algún día de probar uno de esos sabores auténticos, como el dulzor de la sandía que no evoca en lo más mínimo a las de ahora.

En fín, algo más para añadir a los árboles frutales de la casa, a los que me refería en el post anterior.

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domingo 19 de agosto de 2007

Comprar en las farm shops

Las farm shops inglesas son un componente muy atractivo de las áreas rurales en el Reino Unido Son granjas que abren una pequeña tienda para vender algunos de sus productos directamente y, por extensión, también los de otras granjas cercanas.

Ventajas de comprar en las farm shops
  • Productos muy frescos, que no necesitan tiempo de transporte, son recolectados y puestos a las venta. Esto es una ventaja enorme para las verduras, frutas, huevos, productos lácteos, cárnicos, etc. pastelerías y resposterías tradicionales caseras...
  • Productos orgánicos. Muchas de estas granjas- tiendas garantizan que sus productos son orgánicos (ecológicos), tanto los del reino vegetal (frutas, verduras, cereales...), como animal (carnes, huevos, productos lácteos...).
  • Precios más baratos. Se supone que se ahorran costes de transporte, mantenimiento (cámaras frigoríficas, envasados, etc.) y de muchos intermediarios en la comercialización tradicional usual en los productos de alimentación. Por eso, aunque el cultivo orgánico pueda ser más caro, el ahorro de costes permite que finalmente los precios sean más bajos.
  • Productos de calidad. En algunas granjas se encuentran algunos productos de una calidad excepcional. Esto es porque han logrado especializarse en algún tipo de producto/s que controlan en todas sus fases (producción, reproducción, desarrollo, etc.) con resultados de calidad total.
  • Son numerosas y fácilmente accesibles. En el Reino Unido es fácil encontrar cerca una farm shop. Están de moda. Incluso el Principe Carlos ha contribuido a su popularidad con su empresa de comercialización de productos orgánicos con la marca Duchy Originals.
Hay que advertir que también hay farm shops cuya calidad no es tanta y simplemente tratan de aprovechar que su localización es muy visible en una concurrida carretera o similar. Es necesario preguntar y asesorarse por los locales. En nuestro caso los consejos de los propietarios de las granjas siempre han sido muy buenos a la hora de encontrar farm shop próximas con productos realmente excelentes.

En nuestra estancia en Nailey Cottages recurrimos mayoritariamente a las farms shops o las tiendas dek pueblo para abastecernos durante nuestros días en la granja. Hay que decir que la alimentación sobre la base de compras en buenas farm shops es una calidad magnífica: huevos, leche, mantequillas, mermeladas, carnes, algunas verduras, especialmente. Es otra de las ventajas de vivir en un ámbito rural.

Visitamos bastantes farms shops; si como muestra tuviéramos que recomendar una, aunque algo lejana de Nailey Cottages, nos quedaríamos con White Row Country Foods.

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viernes 10 de agosto de 2007

De compras por el pueblo de Marshfield

Marshfield es un encantador pueblecito pequeño (1.900 habitantes) que estaba situado a menos de dos millas de nuestra granja. En Marshfield todo el mundo se conoce y su tranquila y bastante silenciosa actividad discurre principalmente en torno a la calle High Street, que lo atraviesa centralmente de este a oeste.

La calidad de algunos productos de estas tiendecitas de los pueblos ingleses son extraordinarias. Compiten con las farm shops (tiendas de granjas en las proximidades) y para esto intentan mejorar e incrementar su oferta con un mayor número de proveedores locales.

Preguntamos a Brett qué nos aconsejaba para ir de compras al pueblo. Inmediatament nos dijo que para verduras Central Stores y para carnicería, la que estaba en la Post Office del pueblo.

Las tiendas de Marshfield

Central Stores era una pequeña tienda para comprar verduras y hortalizas de la zona. Las patatas, el brocoli, las judias verdes, lechugas, zanahorias, cebollas, eran excelentes. También en esta tienda comprábamos los helados de Marshfield (Marshfield Farm Ice Cream), elaborados con productos orgánicos (ecológicos) y que tienen fama de ser indiscutiblemente los mejores del condado y alrededores. Fue todo un descubrimiento para los pequeños.

La carnicería estaba en el mismo local de la oficina de correos. Esto puede sorprender a los españoles, pero es muy usual en el Reino Unido. Era recomendable ir a primeras horas de la mañana, puesto que estaba a la venta la mejor carne. La ternera, el cordero y el cerdo eran excelentes. Aunque llegáramos tarde el carnicero nos sacaba siempre una magnífica pieza y atendía amablemente nuestros requerimientos, especialmente cuando nos identificamos diciéndole que estábamos en la granja de Brett y John y ellos nos habían recomendado su tienda.

Las dos tiendas no agotaban las posibilidades de la pequeña calle comercial de Marshfield. También podíamos comprar unos excelentes scones. Debo confesar una debilidad absoluta por los scones. Para acompañar al té, ocasionalmente en el desayuno o como postre se convierten en una verdadera lujuría gastronómica. Hay que tomarlos con la estupenda mantequilla y las exquisitas mermeladas de frutas rojas inglesas.

Aparcábamos en frente de la tienda y generalmente no había más de un par de clientes del pueblo en cada tienda. Aprendimos que el ritual de la compra había que hacerlo muy distinto al que seguíamos de forma automática en las grandes superficies de alimentación. Aquí, en High Stret, había que charlar un poco con la tendera, el carnicero... o preguntar sobre lo que comprábamos y atender las explicaciones que nos daban.

Otra vez confirmamos que el tiempo y las relaciones entre las gentes del campo se concebía de otra forma...

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jueves 9 de agosto de 2007

Los desayunos de la granja

Como sabe todo el mundo, en las comidas inglesas el desayuno es una pieza fundamental en la alimentación diaria y sencillamente son extraordinarios. En el campo, en una granja, el desayuno todavía sabe mucho mejor. Los productos son más frescos, y el ambiente relajado y limpio invita a disfrutarlo mucho más.

Desayunos ingleses en una granja

Los huevos revueltos, el beicon tostadito y crujiente recién salido del horno. La calidad de todos los productos lácteos, en especial la riquísima mantequilla, las mermeladas caseras hechas con frutos del bosque,y los panes artesanos de los pueblos al cual de ellos mejor... Con esto era más que suficiente, aunque a veces comprábamos especialidades de golosas galletas de mantequilla y otros productos artesanos de las farm shops de las cercanías o de la Bakery of Marshfield.

La mesa del desayuno era todo un espectáculo, al que incluso contribuía el hermoso ramo de lirios que Brett nos había dejado en la bienvenida y que reponía cada semana.

El ritual del desayuno en la granja

Para empezar hay que levantarse temprano. Es inevitable. En estas latitudes, más al norte, durante los veranos la luz entra con fuerza a las cinco de la mañana. Luego están los numerosos pájaros de muy diversos tipos que parecen reunirse en concierto matinal y los gallos lógicamente hacen sus mejores skiskiriskis (en inglés). También el resto de los animales de la granja despertaban con energía. Nuestros vecinos los caballos pastaban a unos 70 metros y no renunciaban a relinchar con tal de hacerse notar. Había mucho madrugador por allí fuera...

La mesa para desayunar era el primer acto de la mañana. Allí se tomaban las últimas decisiones para ejecutar el plan del día. La cocina estaba rodeada de amplias ventanas que daban su mayoría a un paisaje impresionante. El prado y la montaña se superponían por todo el ventanal con el verde esplendoroso de los veranos en Inglaterra.

- ¡Qué cantidad de tonalidades verdes! Vamos a contarlas...

Aunque nunca terminábamos de hacer el inventario ya que las irrenunciables tostadas con mantequilla y mermelada inundaban toda la casa con su fragancia y no nos dejaban ejecutar nuestras tareas contables.

Al terminar el suculento desayuno ya teníamos energía para acometer el plan del día con ganas y optimismo. De alguna forma el desayuno era el mejor complemento de una noche de sueño perfecta, en el "silencio" del campo.

A la vuelta ya en España, cargados de mantequillas, mermeladas, incluso "marmite" y con todavía algún pan de molde de origen, si hemos intentado repetir este tipo de desayunos en la ciudad nos hemos encontrado con que las cosas no saben ingual. Y es que el escenario, la ambientación de la granja eran fundamentales para un desayuno perfecto.

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