miércoles 14 de noviembre de 2007

Cómo prepararse para una tormenta de nieve

Se acerca el invierno y en algunos ámbitos rurales las tormentas de nieve son muy fuertes y hay que estar preparado.

Por otra parte estas tormentas de nieve pueden ser uno de sus mayores encantos de una casa en el medio rural y una auténtica aventura si somos capaces de disfrutarla.

Consejos para tormentas de nieve

Hay algunos utensilios que pueden ser imprescindibles si queremos reducir riesgos a la hora de disfrutar de una casa rural donde las tormentas de nieve pueden ser hasta incluso peligrosas. Nuestra lista:

Utensilios y recursos
para afrontar las tormentas de nieve: Pilas o baterias, radios con pilas, velas, arena, estufas, sal de roca, palas de nieve y linternas.
  1. Meta dentro cualquier mueble exterior (al menos que sea extremadamente resistente y duro). Puede almacenarlo en su garaje, bajo o cobertizo.
  2. Retire cualquier objeto que pueda llevarse el viento y dañar su casa. Algunas tormentas de nieve vienen acompañadas de muy fuertes vientos.
  3. Analice si algún árbol muerto puede ser un peligro para su casa en el caso de que se fuera a caer y si así fuera mándelo arrancar y retirar por un servicio profesional de jardinería. Ver Cómo talar un árbol.
  4. Asegúrese de que dispone de linternas pilas extras, velas, etc. para proporcionarle luz suficiente si se produce un corte prolongado en el suministro de energía eléctrica.
  5. Mantenga botellas extras de agua potable a mano. Si tiene un pozo del que saca agua con bomba eléctrica puede quedarse sin energía eléctrica y quizás le venga muy bien preparar algunos envases de agua para aseo, cuarto de baño, incluso llenar las bañeras, etc.
  6. Mantega una radio que funcione con baterias. Podrá estar informado del alcance de la tormenta y de la evolución de la climatología. También es aconsejable tener teléfonos móviles con suficiente cobertura.
  7. Tenga en reserva sal de roca y arena para combatir el hielo y los rebaladizos caminos de entrada, aceras y pasos de la casa.
  8. Mantega a mano buenas palas de nieve, para, llegado el caso, despejar los accesos a la casa.
  9. Mantenga un espacio de calefacción a fuel en el garaje u otras alternativas a la calefacción que funcione con suministro eléctrico. Si tiene chimenea con leña, mantega una buena provisión de esta.
  10. Reserve y acumule una buena cantidad de alimentos en la casa que se puedan preparar sin electricidad.
Por supuesto, buenos abrigos, guantes, gorros, novelas, películas... algunas botellas de brandy, ginebra, wodka...


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lunes 12 de noviembre de 2007

Casas integradas en el paisaje

Una pequeña casa rural integrada en su entorno paisajístico y con muy bajo impacto en el medio natural que además la puedes hacer tú mismo si eres un manitas del bricolaje. Es la filosofía con la que Simón construyó una pequeña casa en Gales con la ayuda de su suegro.

Explica en Internet el paso a paso (A Low Impact Woodland) para construir una deliciosa y camuflada choza que en su interior adquiere las dimensiones de vivienda, sin perder su encanto rústico y natural. Su coste no es excesivo: 1000-1500 horas de trabajo y unas 3.000 libras esterlinas (unos 4.300 euros).

Casas construidas respetando el medio natural

Lo más sobresaliente de este tipo de iniciativas es que es que son construidas con la máxima consideración, respeto y sensibilidad hacia el entorno natural en el que se integran. Algo que debería hacerse en el medio rural como norma.

Este tipo de construcionnes permiten además difrutar en mayor medida de la naturaleza, así como de la experiencia de ser tu propio arquitecto, apartándose de los estándares de la construcción moderna y volviendo a la sabiduría de los materiales tradicionales. El autor comenta que contruir con materiales naturales "elimina beneficios de constructores y el cocktail de venenos cancerígenos que llenan la mayoría de los edificios modernos".

Algunos consejos generales para construir tu propia vivienda en el campo (o en un entorno natural o rural):

1. Averigua los materiales empleados en la zona en particular. El clima, la temperatura, las condiciones de humedad, animales, plantas, etc. propician la conveniencia de utilizar unos materiales sobre otros.
2. Busca ayuda y asesoramiento de personas que hayan construido su propia vivienda en la zona; esto te puede ahorrar tiempo, dinero y contratiempos.
3. Asegúrate que cumple con la normativa existente en materia de edificación y concesión de permisos, licencias, etc.
4. Haz una planificación temporal de la obra y del tiempo que dispones para llevarla a cabo.
5. Evalúa la compatibilidad de la edificación con la introducción de aquellas comodidades que desees introducir en este tipo de casas.
6. Sé respetuoso con el entorno a la hora de llevar a cabo la construcción, eliminando desechos y sin alterar el propio medio.

El diseño y construcción de una casa integrada en el paisaje

La experiencia de Simón pone de relieve que lo natural no tiene porqué estar reñido con la comodidad. Su casa tiene una serie de características muy interesantes con vista a la "autoconstrucción":
  • Enterrada al lado de una colina, para lograr un bajo impacto visual.
  • Utliza la piedra y el barro de las excavaciones para las paredes y la base.
  • Madera de roble y ramas de un bosque cercano, utilizadas ampliamente como material constructivo.
  • Estructura de vigas para el techo estéticamente muy originales y -según Simón- fáciles de construir.
  • Paja en el suelo, paredes y techo como aislante y de fácil construcción.
  • Una capa de plástico y techo de barro para bajo impacto y facilidad de instalación.
  • Yeso de cal en las paredes: respirable y utiliza poca energía comparada con hormigón.
  • Madera reciclada para paredes y accesorios.
  • Fuego de madera para la calefacción de la casa.
  • Nevera por aire subterraneo.
  • Luz natural con entradas desde del techo.
  • Paneles solares para luz, música e informática.
  • Suministro de agua de una fuente cercana.
  • Aseo ecológico.
  • Agua de la lluvia del techo de la casa recogida en una laguna y aprovechada para su uso en el jardín.
Para más detalles, numerosas fotos, etc. Ver: A Low Impact Woodland


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sábado 3 de noviembre de 2007

Cómo subsistir en el ámbito rural

Habilidades perdidas: autoconsumo y autosuficiencia en el ámbito rural

De pequeña, mi madre hoy ya con casi 80 años de edad, formaba parte de una familia de once hermanos que vivía en el campo de Cartagena en un ámbito rural, apartado de los pequeños pueblos de aquella zona. Su infancia, adolescencia y juventud transcurrió durante la Guerra Civil y la dura postguerra española. Continuamente le suelo preguntar cómo se podía subsistir en aquellos años y es realmente asombroso escucharla y atender a las explicaciones de las tareas diarias que debían realizar para luchar por vivir cada vez que amanecía. Una escuela de aprendizaje única.

¿Podrían hacerlo los educados en ámbitos urbanos en la actualidad? Bueno, por si alguien quiere intentarlo. Estamos hablando de un ámbito rural mediterráneo de clima cálido ¿Por qué no intentarlo?

Aceite, cereales y forrajes para pan y para alimentar animales

Cebada, Avena y alfalfa se cultivaban para alimentar a los animales de la casa. El trigo para hacer pan. La cosecha de trigo se llevaba al molino, allí una vez molido te daban la harina, el precio del servicio se pagaba en especie (con parte del trigo). La alfalfa se secaba como forraje para el invierno. De la cebada y la avena no solo se aprovechaba el grano sino la paja, empleada en los establos para diversos menesteres.

Las olivas también se cosechaban para su conservación y consumo y en su mayoría se llevaba a la almazara para obtener aceite. Este servicio también se pagaba en especie.

Frutos secos

Eran muy socorridos para el invierno. Había nueces y almendras de cosecha propia. Las almendras, siguiendo la tradición árabe, se utilizaban en postres muy diversos que porporcionaban calorías en los días frías de la Navidad y el invierno en general.

Frutas frescas durante todo el año

Había fruta fresca durante todo el año. Los árboles frutales rodeaban la casa y eran una extensión más de despensa doméstica. Higueras que daban brevas, higos, higos verdales; de los cactus, los higos de pala o higos chumbos. A lo largo del año se sucedían las manzanas, granadas, naranjas, limones, melocotones, melones, sandías, uvas, moras, jínjoles...

Verduras y legumbres

Se cultivaban y se cogían directamente de las plantas: patatas, tomates, cebollas, ajos, boniatos, calabazas, coles, lechugas, pimientos, berenjenas, pepinos, cardos, Incluso plantas asilvestradas como las acelgas y los espárragos trigueros. También formaban parte de la dieta: las habas, guisantes, guijas y garbanzos, cultivados en la tierra de la familia.

Plantas arómaticas y especies

Azafrán, laurel, hierbabuena y perejil. Del monte cercano se recogía el tomillo y el romero. Estas plantas aromáticas se utilizaban ampliamente en los platos.

Productos lácteos y huevos

La cabaña de animales, aparte de carne, lana y otros productos imprescindibles proporcionaba leche y huevos.

Con la leche de cabra y oveja se hacían quesos de cabra y de oveja. No había costumbre de hacer mantequilla. Se utilizaba para las calorías una rica "manteca de cerdo" con pan caliente al que se le añadía pringue.

La leche se utilizaba, aparte de para el consumo de los pequeños para numerosos postres caseros: natillas, arroz con leche, etc. junto con los huevos de corral que se recogían a diario.

Caza y cabaña animal

La caza menor de la zona era una buena fuente de proteínas: liebres, conejos, perdices, codornices, palomas silvestres, etc.

La cabaña animal de la casa estaba formada por el gallinero: con gallinas, pollos y pavos. También había pequeñas gallinas llamadas "americanas", de menor tamaño, y que empollaban huevos cada mes favoreciendo la cría de nuevos polluelos durante todo el año. La cría y consumo de aves era una buena fuente de alimentación.

Cerca de las gallinas estaban los conejos, cuya frecuentes y numerosas crías eran un garantía para el sustento de la familia.

El resto de la cabaña estaba formada por cabras, ovejas y cerdos. Con el cerdo se hacía la matanza anual, una buena fuente de alimentos para llenar la despensa.

Compras, trueques...

Se compraban muy pocas cosas en algún pueblo cercano: arroz, alubias, lentejas, latas de atún y sardinas... y poco más muy excepcionalmente. El recovero traía esto alimentos, y solía comprar excedentes de producción de la casa: huevos, gallinas, pollos, conejos u otros animales.

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