 Pollo
de corral. Pollo tradicional del ámbito rural español criado
en semilibertad -el corral- con un espacio más amplio y una alimentación
más variada, con una base alimenticia de maíz, cebada, alfalfa
y amasijo de harina de cebada. También se solían aprovechar los
desperdicios de frutas y verduras que se consumían en casa. Si la estancia
de la casa era amplia los pollos se alimentaban de otras yerbas, insectos y gusanos...
Su peso límite no llegaba a sobrepasar los 2,5 - 3 kilos y su periodo
de crianza en frase de gentes del campo era: "9 meses (para freír
con tomate) y 18 meses para hacerlo con arroz". Su carne, sin grasa,
era muy fina y sabrosa. Excepcional para el caldo, el
cocido, el frito de pollo con tomate y pimiento, los guisos y muy especialmente
para el arroz. Por su alto coste y falta de competitividad con respecto
al pollo de granja (tres meses) puede decirse que los auténticos pollos
camperos o de corral son una especie "casi en peligro de extinción".
El puchero de pollo de corral La tradición rural española
mandaba que la mujer que daba a luz (hace unas décadas, en su casa) se
alimentaba tres o cuatro días, tras el parto, con un puchero (caldo
de gallina). La Receta de puchero es muy sencilla: se trocea una gallina,
se pone a hervir con mucha agua (2 litros y medio) a la que se añadía
un hebra de azafrán,
unos cominos (ambos picados) y un poco de sal.
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