Desollar. Quitar
la piel a un animal o pieza de caza. Desollar un conejo: se coge
entre dos personas, se sopla por el lomo de arriba para apartar el pelo haciéndole
un pequeño corte con un cuchillo. Cada persona lo coge y tira con fuerza
de un lado y el cuerpo sale entero quedándose sin piel. Afortunadamente
los supermercados nos lo dan ya el conejo troceado y "desollado", pero
esta era una tarea muy frecuente en el campo, en zonas rurales, donde las familias,
prácticamente a diario, tenían que hacerlo. Se habla de desollar,
en las piezas de caza, para acceder a la carne limpia y poder cocinarla posteriormente.
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