Es
mejor empezar el proceso de adelgazamiento paulatinamente, con pequeños
cambios, para construir - y consolidar - poco a poco unos hábitos alimenticios
saludables y un estilo de vida activo. Si aplicas los siguientes pasos, ayudarás
a tus hijos a perder peso y, lo que es también muy importante, a acostumbrarse
a y disfrutar de una vida sana.
Recursos
para adelgazar
1. Eliminar calorías.
Hay
que recordar que en general, medio kilo de peso corporal equivale a unos 3500
calorías. Esto quiere decir, que si su hijo toma 300 calorías (cuatro
galletas, una ración de patatas fritas, una hamburguesa pequeña,
seis nuggets de pollo...) extra al día, en tres semanas habrá ganado
un kilo. No se debe poner un niño a régimen sin la ayuda de su
pediatra. Pero sí se puede reducir su consumo de calorías, y
más todavía en el caso de los niños mayores y adolescentes.
2. Beber menos calorías
La mayoría de los niños
beben demasiadas calorías. Cuando se tiene sed, lo mejor es beber agua.
Pero hoy en día tendemos a abusar de los zumos de frutas, yogures líquidos,
batidos, zumos con leche, botes de refrescos..... Todos estas clases de bebidas
suelen tener mucho azúcar y por lo tanto engordan mucho. Elimina las bebidas
con un alto contenido de azúcar y calorías a favor de leche desnatada,
agua y refrescos light (sin abusar).
3. Comer menos comida basura
A
pesar de que sitios de comida rápida tipo McDonalds y Burger King han empezado
a ofrecer alternativas supuestamente más sanas (ensaladas varias, pescado....),
lo cierto es que estos sitios deben su éxito a la oferta de comida rápida
con sabor estándar (conseguido, por cierto, a través de laboratorios
y no de materia prima de calidad). Si llevamos a nuestros hijos a este tipo de
restaurante, lo normal es que elijan un happy meal, o - si son mayores
- una hamburguesa con patatas fritas, llenos de calorías y muy poco nutritivos.
No hace falta que renunciemos de todo este tipo de comida, pero es mucho mejor
para todos si empezamos a ofrecérselo en casa. Las hamburguesas con
tenera picada sin grasa y pan integral, las pizzas caseras con quesos bajo en
grasas, las patatas asadas rellenas de ingredientes nutritivos..... además
de tener mejor sabor, sin duda suponen una alternativa mucho mas saludable.
4.
Una lista de compra más sabia
Aunque
no podamos tener control sobre lo que coman nuestros hijos fuera de casa, todavía
estamos a tiempo para enseñarles buenos hábitos puesto que pasan
más horas en el hogar que en cualquier otro sitio. Hay que replantear su
lista de compra, apostando por alimentos sabrosos y sanos y rechazando los alimentos
"fáciles" como galletas, dulces, patatas fritas,bollos, petit
suisse, frutos secos.... Si no hay alimentos que engordan en la despensa, nadie
en nuestra familia podrá comerlos habitualmente. Piensa en alternativas,
prepara meriendas a base de bocadillos con poco pan y mucho jamón York
y lechuga, yogures desnatados, cereales bajo en azúcar, fruta, quesos bajo
en grasa.....
5. Aspirar a una vida más activa
Fuera gameboy,
playstation, televisión.... La mayoría de los pasatiempos modernos
no exigen ningun esfuerzo físico de nuestros hijos, y eso contribuye a
la obesidad infantil. Hace años el sitio de ocio y juego era la calle.
Partidos improvisados y callejeros de fútbol, baloncesto, carreras, polis
y cacos, la comba, patines..... Busca un deporte para tus hijos, apúntelos
a un equipo de fútbol o baloncesto. Aprovecha la fama de deportistas como
Rafa Nadal, para apuntarles a tenis. Si no hay posibilidad de apuntarles en un
equipo, comprales una bici, un monopatín. O simplemente ir a pasear media
hora diariamente con ellos. O aprovecha para ponerte en forma y proponle que hagáis
footing juntos. Cuanto más obeso sea el niño, más intentará
evitar el esfuerzo físico porque le cuesta cada vez más moverse
y también le da vergüenza su obesidad. Organiza vuestro tiempo libre
para que esté obligado a realizar algún tipo de ejercicio, aunque
solo sea pasear contigo, sacar al perro, ir a comprar.... una vez al día.